Formatos de trabajo para tu identidad visual

Elegí el alcance que mejor se adapte al momento de tu proyecto: desde un sistema de marca completo hasta una guía puntual para ordenar lo que ya tenés.

Un sistema visual que trabaja para tu marca

Cuando encaramos un proyecto de identidad, no entregamos un logo suelto y nos despedimos. Armamos un sistema completo que puedas aplicar sin depender de un diseñador para cada publicación. Pensamos cada pieza para que funcione tanto en la pantalla de un celular como en un folleto impreso para una feria de diseño local.

El resultado es una marca que se sostiene sola: sabés qué tipografía usar, qué paleta te representa y cómo adaptar las plantillas a tu día a día. Eso te deja tiempo para lo que hacés bien, sea pintar, diseñar indumentaria o gestionar un proyecto cultural.

Ver cómo trabajamos cada etapa

De la primera charla al manual de uso

Cada identidad visual que sale del estudio sigue un recorrido parecido. No es un trámite: es un intercambio donde las decisiones se toman con vos, no por vos.

  1. Entrevista de descubrimiento

    Arrancamos con una conversación de una hora, presencial o por video. Relevamos referencias visuales, valores del proyecto, público y el contexto donde la marca va a circular. También anotamos qué te molesta de tu comunicación actual.

  2. Relevamiento y dirección

    Con ese material, preparo un informe breve con observaciones sobre tu rubro, competencia directa y un primer señalamiento de caminos posibles. No es un moodboard decorativo: es una hoja de ruta que vamos a discutir juntos.

  3. Propuestas de identidad

    Presento dos o tres direcciones de diseño desarrolladas a nivel de logotipo, paleta cromática y tipografía. Cada propuesta se muestra aplicada a un par de piezas concretas, como una tarjeta o una publicación de Instagram, para que se entienda el alcance real.

  4. Iteración y ajuste

    Elegimos una dirección y trabajamos sobre ella. Hago una ronda de ajustes finos sobre forma, color y detalles tipográficos. El objetivo no es acumular versiones, sino llegar a un sistema que funcione tanto en pantalla como en impresión.

  5. Entrega del sistema visual

    El paquete final incluye los archivos fuente del logotipo, la paleta con valores CMYK y RGB, las tipografías seleccionadas, plantillas para redes sociales y una guía de uso breve. Esa guía explica qué hacer y qué evitar, para que cualquier pieza futura mantenga coherencia.

  6. Acompañamiento posterior

    Si surge una pieza nueva, una feria o un cambio de formato, podés escribirme y ajustamos la aplicación sin rehacer el sistema. Muchos proyectos siguen con consultas puntuales después de la entrega, y eso está bien.

Si tu proyecto es una marca personal o un emprendimiento chico, este proceso se adapta sin perder profundidad. La diferencia está en la escala de las piezas, no en el rigor del trabajo.

¿Querés ver cómo trabajamos con otros proyectos antes de escribirnos? Conocé los servicios completos o contanos tu idea directamente.